
Cómo evitar que las lámparas IR se dañen
Si has trabajado en el montaje de componentes electrónicos, sabrás cómo funciona esto. Los humos y la suciedad provenientes del soldadura son, en esencia, nocivos para las lámparas infrarrojas.
Lo que sucede es que estas partículas se depositan sobre el vidrio de cuarzo y allí se quedan. Una vez que se secan, crean puntos calientes. El vidrio se expande de manera desigual, y antes de que te des cuenta, la lámpara se daña. Es una forma frustrante de perder un componente.
La solución con cortina de aire
Decidimos abordar este problema creando una especie de “cortina de aire” dentro del módulo de calefacción. En lugar de simplemente colocar un protector y esperar lo mejor, hemos creado un flujo constante de aire filtrado que atraviesa la superficie de la lámpara. Esto crea una especie de “pared invisible” que impide que el humo y los residuos de soldadura lleguen al vidrio.
Es sencillo, pero funciona.
El problema difícil
Claro, esta no es una solución mágica. Requiere algo más de espacio en tu sistema. Hay que manejar bien el soplador y los conductos para que el aire fluya de manera uniforme. Si el aire es demasiado débil, los humos logran pasar. Pero si lo aumentas demasiado, la pieza que estás procesando se enfriará, lo que significa que tendrás que aumentar la potencia para alcanzar la temperatura deseada. Es un equilibrio delicado.
Por qué es importante
El cuarzo es muy delicado. Una vez que algo se adhiere a él, usually hay que limpiarlo con materiales abrasivos. Eso puede eliminar la suciedad, pero deja pequeñas rayaduras que debilitan toda la lámpara. Al usar aire para mantener todo limpio, la lámpara sigue funcionando como cuando salió de la caja. El calor se distribuye uniformemente por toda la placa de circuito impreso. No necesitas reemplazar las lámparas cada pocas semanas, y tu línea de producción no se detiene. Es una solución práctica para un problema químico complicado.